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Los errores más comunes en el cumplimiento de la NOM-051

  • Foto del escritor: Esteban Díaz MNT
    Esteban Díaz MNT
  • hace 7 días
  • 5 Min. de lectura
errores en la etiqueta

Y lo que he aprendido revisando etiquetas


Durante los últimos años he revisado cientos (ya casi miles) de etiquetas de productos alimenticios y bebidas no alcohólicas.

En ese recorrido, he visto prácticamente de todo: desde empresas muy organizadas que solo buscan confirmar un detalle antes de imprimir, hasta etiquetas que necesitan una reconstrucción completa para cumplir con la NOM-051-SCFI/SSA1-2010.


Pero la experiencia me ha dejado claro algo: la etiqueta es mucho más que diseño y marketing. Es un documento legal. Y aunque parece sencilla, su cumplimiento técnico exige precisión, atención a los detalles y una comprensión de la norma.


A continuación, comparto los errores más comunes que he encontrado al revisar etiquetas —errores que, si se detectan antes de salir al mercado, pueden ahorrarle a una empresa sanciones, correcciones costosas o incluso la inmovilización del producto.


1. Declaración incorrecta o incompleta del nombre del producto


Uno de los errores más frecuentes es que el nombre del producto no refleja su naturaleza real.

Por ejemplo, se usa un nombre comercial atractivo (“Mix Agridulce”), no se entiende que es lo que se vende, es decir, qué va a encontrar el consumidor cuando abra el paquete, cuando el producto, por su composición, debería llamarse “Mezcla de semillas y frutos secos”.


La NOM-051 exige que el nombre del producto describa su verdadera naturaleza y no induzca a error.

Además, el nombre debe colocarse en el panel principal, junto con la marca, el contenido neto y los sellos de advertencia si aplica.


Consejo: antes de diseñar la etiqueta, revisa cómo clasifica tu producto, la norma o su equivalente en el Códex o en la legislación nacional. Si no hay (que en su mayoría no hay definiciones de los productos) puedes usar un término sencillo y que describa tu producto, Muchas veces, el error empieza con una mala definición del producto.


Ten cuidado de usar el nombre como lo conozca o le llame la gente "boli" no es una buena declaración.


2. Omisiones o errores en la lista de ingredientes


He visto etiquetas donde los ingredientes se enlistan sin orden o sin incluir todos los componentes.

La norma exige que los ingredientes se declaren en orden decreciente de proporción, y que se incluyan aditivos, colorantes y alérgenos.


Un error común es no declarar los componentes de los ingredientes compuestos (por ejemplo, en chocolate o panificados).

Otro que entra en esta categoría es omitir los alérgenos obligatorios: leche, huevo, soya, trigo, cacahuate, frutos secos, pescado o mariscos.


Consejo: ten un formato estándar de lista de ingredientes validado por calidad o regulación antes de cada lanzamiento. Evita copiar listas de productos similares: cada formulación es distinta.


3. Declaración nutrimental mal estructurada


El cuadro nutrimental es una de las secciones donde más errores encuentro.

Los más comunes son:

  • Valores expresados con unidades incorrectas.

  • Omisión de nutrientes obligatorios (por ejemplo, azúcares añadidos).

  • Formatos no acordes a la porción establecida.


Desde las actualizaciones de la NOM-051, es obligatorio incluir el contenido energético total, así como azúcares, grasas saturadas, sodio y otros nutrientes según el tipo de producto.


Consejo: valida siempre que la información nutrimental provenga de un análisis real o de un cálculo sustentado, y asegúrate de que esté expresada por porción y por 100 g o 100 ml, según aplique.


4. Colocación y formato incorrecto de los sellos de advertencia


Este es un clásico. A pesar de que los lineamientos gráficos de la NOM son claros, es común encontrar etiquetas con:

  • Sellos fuera del área superior del panel principal, por ejemplo, quedan en el cierre del envase.

  • Dimensiones incorrectas. Nadie quiere poner los sellos, pero hacerlos más pequeños te puede traer un problema con la autoridad.

  • Contraste insuficiente o colores alterados. Sí, hay quienes ponen otros colores distintos al blanco y negro establecido, ahorrar una tinta te puede traer gastos más elevados por una multa de tu cliente o un aseguramiento de tus productos.

  • O incluso productos que tienen que llevar sello… pero no lo ponen.


Los sellos (“Exceso Calorías”, “Exceso Azúcares”, “Contiene edulcorantes”, etc.) no son opcionales.

Cualquier error en su tamaño, posición o número de sellos puede causar rechazo en inspección o inmovilización del lote.


Consejo: utiliza los archivos oficiales de sellos en formato vectorial y verifica la proporción del empaque antes de imprimir.


5. Uso inadecuado de declaraciones o leyendas no permitidas


Otro error frecuente es incluir leyendas o declaraciones que la autoridad considera engañosas, como:

  • “100% natural” sin alguna referencia.

  • “Sin azúcar” en productos que contienen edulcorantes.

  • "Más sabor", cuando esto no es un comparativo

  • “Apto para niños” en alimentos que llevan sellos.


Ademas la NOM-051 y la legislación complementaria de COFEPRIS restringen las declaraciones saludables y comparativas en productos con sellos o leyendas precautorias.


Consejo: revisa cada frase publicitaria con un criterio técnico. Si no puede sustentarse documentalmente, mejor no incluirla.


6. Errores en el país de origen o razón social


Más de una vez he recibido etiquetas donde el domicilio o razón social del fabricante no coincide con el registro sanitario, o se omite el país de origen.

La norma exige incluir:

  • Nombre o razón social y domicilio fiscal del responsable en México.

  • País de origen o fabricación, con la leyenda “Hecho en…” o “Producto de…”.


Consejo: asegúrate de que los datos coincidan exactamente con los registros legales o RFC de la empresa, y de actualizar esta información al cambiar, proveedor o domicilio.


7. Inconsistencia entre la información legal y el diseño


Quizá el error más difícil de detectar, porque ocurre cuando la parte legal y el diseño gráfico no trabajan de la mano.


El diseñador ajusta tamaños, mueve textos o recorta espacios para hacerlo “más limpio visualmente”, pero en el proceso puede alterar el orden, tamaño o contraste exigido por la norma.


Consejo: involucra al área de cumplimiento o regulación desde la etapa de diseño. No dejes la revisión legal como paso final antes de impresión.


Reflexión final


Revisar etiquetas se ha vuelto una tarea de precisión casi quirúrgica, por la responsabilidad que conlleva.


No basta con que “se vea bien”: debe cumplir con exactitud la norma, proteger al consumidor y reflejar la responsabilidad de la empresa.


Cada detalle cuenta. Y aunque muchas veces los errores son pequeños, las consecuencias pueden ser grandes.


Mi recomendación es clara: revisa, valida y documenta. Y si tienes duda, pide una opinión técnica o una revisión con nosotros antes de imprimir.


Y si quieres evitar algún problema con la autoridad, este mes de enero tendremos un curso donde veremos todos los requisitos y ajustes que debes hacer en tu etiqueta para evitar problemas con la autoridad


errores en la etiqueta

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