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“Nueva Política Nutricional” de EE.UU.:¿Qué implica para la industria alimentaria?

  • Foto del escritor: Esteban Díaz MNT
    Esteban Díaz MNT
  • hace 13 horas
  • 3 Min. de lectura

eat real food

El 8 de enero de 2026, el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. y la secretaria de Agricultura Brooke Rollins presentaron oficialmente las nuevas Guías Dietéticas para los Estadounidenses 2025–2030, marcando un cambio significativo en la "Política" del gobierno federal sobre alimentación.


“Lo destaco entre comillas porque, al tratarse de una política impulsada por esta administración, podría modificarse o revertirse cuando cambie el gobierno”


Con un mensaje claro —“Eat real food” (Come comida real)— la nueva estrategia plantea una ruptura con el modelo vigente de MyPlate y recupera una versión actualizada de la pirámide alimenticia invertida.


Esta política podría ser una moda más, pero el enfoque podría tener repercusiones importantes tanto para las empresas alimentarias como para la regulación de alimentos, incluida la FDA.


¿Qué cambia con esta nueva política?


Las nuevas guías promueven una alimentación basada en productos reales, naturales y mínimamente procesados.


Estos son algunos de los principios clave:

  • Priorizar la proteína en cada comida, incluyendo carnes, pescados, huevos y legumbres.

  • Consumir lácteos enteros, sin azúcares añadidos.

  • Fomentar el consumo de vegetales y frutas en su forma natural.

  • Revalorar las grasas saludables provenientes de alimentos como aguacate, aceitunas, nueces y pescados.

  • Reducir al mínimo los alimentos ultraprocesados, los azúcares añadidos y los aditivos artificiales.

  • Evitar carbohidratos refinados y enfocarse en granos integrales.

  • Promover el consumo de agua y bebidas sin azúcar.

  • Limitar el consumo de alcohol.


Además, se han incluido recomendaciones específicas para grupos vulnerables como infantes, adolescentes, personas con enfermedades crónicas y adultos mayores.


¿Qué motiva este cambio?


La administración argumenta que Estados Unidos enfrenta una emergencia nacional en salud pública.


Según datos oficiales:

  • Más del 70% de los adultos tienen sobrepeso u obesidad.

  • 1 de cada 3 adolescentes presenta prediabetes.

  • La alimentación deficiente está vinculada con enfermedades crónicas, gastos médicos excesivos y hasta con la inhabilidad de jóvenes para enlistarse en el ejército.


El nuevo enfoque busca reposicionar a los alimentos como base de la salud pública, en lugar de depender de medicamentos para tratar enfermedades prevenibles.


¿Cómo podría impactar esto en la regulación bajo FDA?


Aunque las Guías Dietéticas no modifican automáticamente las regulaciones, sí sirven de base para múltiples políticas públicas, incluyendo:

  • Normas de etiquetado nutricional

  • Criterios para programas escolares de alimentación

  • Políticas de compras gubernamentales

  • Campañas de educación al consumidor

  • Evaluación de claims y marketing en productos


En consecuencia, es muy probable que la FDA ajuste gradualmente sus criterios regulatorios para alinearse con este nuevo enfoque, especialmente en:


Reclamos como “saludable” o “buena fuente de”

Se espera que las definiciones sean más estrictas con respecto al procesamiento, los ingredientes añadidos y la densidad nutricional real.


Revisión de ingredientes permitidos

Aditivos, colorantes y edulcorantes artificiales podrían enfrentar mayor escrutinio, especialmente si contradicen el mensaje central de “comida real”.


Evaluación de productos para programas públicos

Aquellos que busquen ser parte de programas escolares, hospitalarios o institucionales deberán adaptarse a estos lineamientos.


¿Qué deben hacer las empresas alimentarias?


  1. Monitorear posibles ajustes en la normativa FDA: Aunque los cambios no son inmediatos, las guías son una señal clara de hacia dónde se moverá la regulación.

  2. Revisar sus formulaciones: El foco en ingredientes naturales y reducción de ultraprocesados puede impactar directamente la aceptación de productos en EE.UU.

  3. Evaluar sus etiquetas y claims: Usar términos como “natural”, “saludable” o “rico en nutrientes” requerirá mayor respaldo documental.

  4. Considerar la reformulación estratégica: Productos con exceso de azúcares, aditivos o carbohidratos refinados podrían perder espacio ante esta nueva narrativa.


Considera


Este “reseteo” de la política alimentaria estadounidense no solo es un cambio en el discurso: puede transformar la forma en que el mercado, la regulación y los consumidores entienden lo que es un alimento saludable.


La frase “Eat real food” es simple, pero "políticamente" poderosa.


Y las empresas que sepan alinearse con esta tendencia desde hoy tendrán una ventaja competitiva en un mercado que exige más transparencia, calidad y salud real.


Gracias por acompañarme, espero que esta información te haya sido útil, compártela, Cuídate mucho y espero verte muy pronto…

eat real food

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