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Control de plagas en planta: por qué un enfoque proactivo

  • Foto del escritor: SICA Alimentos
    SICA Alimentos
  • hace 3 horas
  • 3 Min. de lectura
control de plagas

El control de plagas sigue siendo uno de los pilares más críticos —y a la vez más subestimados— de los sistemas de inocuidad alimentaria.


Aunque muchas plantas cuentan con programas establecidos, la experiencia demuestra que reaccionar únicamente cuando aparece una infestación ya es demasiado tarde.


Un enfoque proactivo en el manejo de plagas dentro de planta, resulta fndamentales para evitar riesgos sanitarios, pérdidas económicas y hallazgos en auditorías.


¿Por qué las plagas siguen siendo un riesgo crítico?


Las plagas no solo representan solo un problema estético o de orden; son vectores de contaminación biológica, física y química. Roedores, insectos y aves pueden introducir:

  • Patógenos como Salmonella, Listeria o E. coli.

  • Material extraño (pelos, excretas, fragmentos de insectos).

  • Contaminación cruzada entre áreas crudas y zonas de producto terminado.


Además, la presencia de plagas suele ser uno de los hallazgos más penalizados en auditorías de certificación, ya que refleja fallas estructurales, de mantenimiento o de disciplina operativa.


De lo reactivo a lo proactivo: el cambio de enfoque


Un enfoque reactivo se limita a actuar cuando la plaga ya es visible.

Un enfoque proactivo, en cambio, busca anticiparse al problema, identificar señales tempranas y eliminar las condiciones que favorecen su presencia.


Este cambio implica entender que el control de plagas no es solo responsabilidad del proveedor externo, sino de toda la operación: mantenimiento, producción, limpieza, almacenes y calidad.


Puntos fundamentales que suelen pasarse por alto


La experiencia en planta demuestra que muchas infestaciones comienzan en áreas que no siempre reciben atención prioritaria:

  • Zonas externas mal gestionadas, (esa zona oscura que nunca le mostramos a las visitas), como patios, drenajes exteriores o áreas verdes cercanas.

  • Puertas, cortinas y sellos deteriorados, que permiten el ingreso de insectos o roedores.

  • Almacenes con rotación deficiente, donde el producto permanece demasiado tiempo.

  • Residuos y mermas mal manejados, especialmente al final de los turnos.

  • Falsos techos, ductos y espacios estructurales, que sirven como refugio para plagas.


Un programa proactivo pone especial énfasis en estos puntos antes de que se conviertan en un problema visible.


Recomendaciones generales para un control de plagas efectivo


1. Integrar el control de plagas al sistema de inocuidad


El programa de control de plagas debe formar parte del sistema HACCP o del sistema de gestión (BRCGS, FSSC 22000, IFS).

Esto implica análisis de riesgos, registros, verificación y seguimiento de tendencias.


2. Priorizar la prevención sobre el control químico


La primera línea de defensa no son los rodenticidas o insecticidas, sino:


  • Buen diseño sanitario.

  • Limpieza constante.

  • Orden y eliminación oportuna de residuos.


El uso de químicos debe ser controlado, documentado y siempre como última opción.


3. Monitorear y analizar tendencias


No basta con revisar trampas. Es clave analizar los datos:


  • Incremento de capturas en ciertas áreas.

  • Aparición recurrente de actividad en un mismo punto.

  • Cambios estacionales que afectan el comportamiento de las plagas.


El análisis de tendencias permite actuar antes de una infestación.


4. Capacitar al personal operativo


Los colaboradores en planta son los primeros en detectar señales tempranas: excretas, daño en empaques, insectos aislados.

Capacitarlos para reportar de inmediato es una de las herramientas más efectivas del programa.


5. Auditar el programa periódicamente


Además de las visitas del proveedor, es recomendable realizar auditorías internas del programa de control de plagas, verificando:

  • Ubicación y estado de estaciones.

  • Registros completos y actualizados.

  • Acciones correctivas documentadas.


Recuerda algo importante:

Una plaga viva es control de plagas, una plaga muerta es limpieza

El valor del enfoque proactivo en auditorías y cumplimiento


Las auditorías actuales ya no evalúan solo la ausencia de plagas, sino la madurez del sistema:

  • ¿Se identifican riesgos antes de que ocurran?

  • ¿Se analizan tendencias?

  • ¿El personal conoce su rol en el control de plagas?


Un enfoque proactivo suele traducirse en menos hallazgos, mayor confianza del auditor y un sistema más robusto.


El control de plagas no debe verse como un requisito aislado ni como una tarea externa.


Es un componente estratégico de la inocuidad alimentaria.


Adoptar un enfoque proactivo permite a las plantas reducir riesgos, proteger el producto y demostrar un verdadero compromiso con la prevención.


En inocuidad, como en el control de plagas, la mejor acción es siempre la que se toma antes de que el problema sea visible.


¿Y tu programa de plagas, cómo está?


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